sábado, 16 de octubre de 2010

viernes, 1 de octubre de 2010

LA ARGENTINA INSOLENTE- aporte de Dario Gonzalez

En mi casa me enseñaron bien.
Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:
Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.
Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.
Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.
No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.
Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.
Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.
Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.
Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..
La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.
El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.
Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.
Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).
El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.
Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.
En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.
Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.
Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado.
Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:
Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.
Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.
Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.
Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.
La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.
El mal de los Argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.
La insolencia hace un culto de cuatro principios:
- Pretender saberlo todo
- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves.
La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.
La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.
Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.
Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.
Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?
Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?
Yo se lo voy a contestar.
PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.
Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.
No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.
Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.
Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.
Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.
Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.
Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.
Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.
Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.
¿A USTED QUÉ LE PARECE?
¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE ?
Espero no haber sido insolente.
En ese caso, disculpe.
Dr. Mario Rosen
¿Sería muy insolente si le pido que lo reenvíe?)
El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.

domingo, 17 de enero de 2010

miércoles, 6 de agosto de 2008

MARATON ADIDAS

CUAL IMÁGENES EXTRAÍDAS DE "DEPORTES EN EL RECUERDO" y PARA QUE VEAN QUE ESTO DEL RUNNING NO ES ALGO NUEVO PARA ADIDAS, A CONTINUACIÓN VEMOS A JULIO IANOVSKY (FALTABA ACLARALO) DESPUES DE HABER PARTICIPADO EN SENDAS CARRERAS ORGANIZADAS POR LA MARCA DE LAS TRES TIRAS.

Y NOSOTROS VAMOS AL ORIGINAL DE PALERMO HOLLYWOOD!!!

ESTAS SON REMERAS VINTAGE!!!
LE FALTAN LAS ADILETTE!!

martes, 17 de junio de 2008

QUE PASÓ EL DIA QUE NACIO JULIO BONSAI??

BUSQUEMOS QUE PASABA MIENTRAS YO NACIA EL 17 DE JUNIO DE 1955- EL 16 DE JUNIO DE 1955 MI VIEJA EMPEZO CON UN TRABAJO DE PARTO INTERRUMPIDO POR LOS NERVIOS QUE LE GENERABA EL RUIDO DEL BOMBARDEO A LA CASA DE GOBIERNO DE SECTORES OPOSITORES A PERON.- Y LA MARCHA POR LAS CALLES DEL EJERCITO ARMADO HASTA LOS DIENTES-

martes, 27 de mayo de 2008

CODIGO POSTAL ARGENTINO (DPA)

Ahora Código Postal se dice
(Código Postal Argentino) »


¿Cómo nace el CPA?

Nace como consecuencia de perseguir, entre otros objetivos, el mejoramiento de los servicios en cuanto a la optimización de los estándares de calidad, y surge como resultado de nuestros esfuerzos por brindar a la comunidad nuevos beneficios. Esta iniciativa fue aprobada por la Secretaría de Comunicaciones, en su resolución 1368/98.

Mediante la aplicación de nuevas tecnologías en la creación del CPA, todos los argentinos podremos disfrutar de un servicio similar a los brindados en los países mas avanzados del mundo, lo que permitirá mejoras sustanciales en la calidad y rapidez de los servicios postales.

¿Cómo está compuesto el CPA?

El CPA amplía la información brindada por el código postal de siempre, incorporando 4 letras que permiten identificar cada cara de manzana en las localidades de mas de 500 habitantes (*):


(*) aquellas localidades de menos de 500 habitantes poseen un único CPA.

¿Quiénes y desde cuándo pueden utilizar el CPA?

El CPA cubre todo el territorio nacional y está disponible para todas las personas, empresas y organismos del país, incluyéndose la totalidad de prestadores postales registrados.

Son varias las empresas que ya lo adoptaron y a partir de abril de 1999, está disponible para el público en general a través de diversos medios de acceso.

Los que deseen, pueden seguir utilizando el código postal de siempre. Su correspondencia será distribuida con la eficiencia habitual.

viernes, 23 de mayo de 2008

OCURRENCIAS DE JUNIOR

José come todo comprado y Alfredo Casero.
Peugeot hecha humo y Renault Fuego.
Bush derriba ciudades y Enrique Iglesias.
John mira HBO y Michael Fox.
El pato Donald arregla teclados y Mickey Mouse.
Rodrigo desayuna con facturas y Pérez Compan.
Matías tiene el pelo lacio y Hernán Crespo.
La señora se queja de los aros y el Señor de los Anillos.
Pedro cargó gas acá y Antonio Gasalla.
Daniela dio un paso y Cecilia Dopaso.
Richard hace piruetas y Bruce Willis.
A Tito le encanta comer nueces y a Cacho Castaña.
Los demonios obedecen órdenes de John y los Ángeles de Charlie.
John compró crayones Silvapen y Bon Jovi.
Jennifer adora NewYork y Witney Houston.
Alejandro cuenta horas y Ramón Díaz.
Julio come fideos del plato y Oscar de la Hoya.
El Cacho está muy gordo y el Chelo Delgado.
A Paul le encanta Tinelli y a Bob Marley.
Sebastián se cree autopista y Rolo Puente.
Eduardo tiene una bicicleta Musetta y Carlos Bianchi.
Javier tiene barba negra y Georgina Barbarrosa.
José ve más o menos y Juan B. Justo.
González tiene ofri y García Lorca.
Sandra come polenta y Marilina Ross.
Victoria quiere a Pedro y Norma Aleandro.
Martín le pega a Vilas y Lucho Avilés.
Víctor prefiere lo enfermo y Verónica Lozano.
Miguel es carnicero y Armando Manzanero.
Marcos prefiere River y Julio Boca.
Federico se cree pajarito y Alfredo Alcón.
Guille la ensucia y Roberto Lavagna.
A Manuel le da asco el brócoli y a Jorge Lanata.
Sandro corta brazos y José Luis Cabezas.
Santiago vive del trabajo y Oscar de la Renta.
Coco prefiere paz y Maximiliano Guerra.
Teresa llegó cuarta y Camilo Sesto.
Leo ve la jirafa y Caetano Veloso.
Susi da zancadas y Nancy Pazos.
Pepe eligió la ensalada waldorf y Vicente Larrusa.
Carla es princesa y Carola Reyna.
La mujer muerde y El Hombre Araña.
El tigre caza Gonzáles y el Puma Rodríguez.
Joaquín construye casas y Diego Torres.
El Capitán Garfio come galletas y Peter Pan.
Pampita compra los ravioles en la fábrica de pastas y Valeria Massa.
Ulises prefiere la timba y Enrique Carreras.
Alain Prost usa casco y Jorge Corona.
Mario es cura y José Sacristán.
Juan Pérez es ingenuo y Héctor Pérez Pícaro.
Ariel es de Córdoba y Alberto de Mendoza.
Louise tiene una enfermedad infecciosa y Thelma Biral.
En lacaballeriza, Juan Pablo no se subió al caballo, Fernando Montoya.
El Pato Donald arreglateclados y Mickey mouse.

Bueno si, lo digo y lo cumplo.Tal cual afirmé en el blog de Palermo 2, para evitar caer en polémicas entre blogs, y mas si estos son amigos, me he decidido a pasarme al bando de los EMOS. Asi que lo blanqueo: ahora soy un EMO. Los dejo. Me voy al Abasto a fajarme con el primer blogger que encuentre (nah, si me metí a pleno en la batalla adolescente-boludo-tecnológica!). Salud y tristeza para todos!

PD: me veo en la obligación de aclararlo, para que nadiesesientetocada/o: desde hace un tiempito, los niños bloggers se pelean con los niños Emos (oscuros, deprimidos, unos nenes con plata bastante aburridos). Hasta se ha dado, no hace mucho, que se cruzaron en el shopping mencionado para cagarse a trompadas! Quédense tranquilos: estos nenes, el dia de mañana, ¡también votaran para presidente!
Nos encontramos todos enfrente del golf, pero faltan dos.

Miro a lo lejos y creo que viene uno de los que falta.

Les propongo: "si es Roberto, les doy. Si es Diego, MEDAN".

BUENIIIIIIIISMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!

Gracias Diego por tu inesperada colaboración (espero que no te moleste que use tu apellido para tamaña demostración de talennnnto!)

La versatilidad de nuestra lengua
Un político, que estaba en plena campaña, llegó a un pueblo del interior, se paró arriba de un cajón y comenzó su discurso:
- ¡Compatriotas, compañeros, amigos! Nos encontramos aquí convocados, reunidos o arrejuntados, para debatir, tratar o discutir un tópico, tema o asunto trascendente, importante o de vida o muerte. El tópico, tema o asunto que hoy nos convoca, reúne o arrejunta, es mi postulación, aspiración o candidatura a la Intendencia de este municipio.
De pronto una persona del público interrumpe, pide la palabra y le pregunta al candidato:
- ¿Por qué utiliza usted tres palabras para decir lo mismo?
- Pues mire, caballero: la primer palabra es para las personas con un nivel cultural muy alto, como poetas, escritores, filósofos, etc. La segunda es para personas con un nivel cultural medio, como usted y la mayoría de los que están aquí hoy. Y la tercer palabra es para las personas que tienen un nivel cultural bajo como por ejemplo, ese borracho que está allí, tirado en la esquina.
De inmediato, el borracho, se levanta y le dice:
- Postulante, aspirante o candidato . . (hic). El hecho, circunstancia o razón de que me encuentre en un estado etílico, borracho o en pedo... (hic) no implica, significa, o quiere decir, que mi nivel cultural sea ínfimo, bajo o jodido. (hic). Y con todo el respeto, estima o cariño que usted se merece(hic), puede ir agrupando, reuniendo o arrejuntando. .. (hic), sus bártulos, efectos o cachivaches. .. (hic) y encaminarse, dirigirse o irse, derechito: a la progenitora de sus dias, a la madre que lo llevó en su seno, o a la puta que lo parió.
Hic.Salu.hic.